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Reclamabas atención para tu capacidad intelectual, artística.
Sospechabas que por ahí venía la cosa… hasta que un día te cansaste.

Desde ese tiempo hasta hoy, sin embargo, sólo has reordenado las letras de la palabra maternidad en tu frente. Y es una lástima no haber estado ahí. Verdaderamente estabas capacitada para eso.  Al menos para ejecutar la parte menos numerosa del acto…

Pero el problema estaba después –o antes-, en el uso deseoso de los verbos copulativos.

En fin, ojalá hayas tenido suerte y alguien sea capaz de leerle Rimbaud a tu abdomen.
Mientras tanto yo voy a seguir recordándote como eras, añorando todo lo que me hiciste feliz, revisitando la mueca sutil de tu enseñanza última.

Quiero decir, guardando una fe sombría en las cosas simples, y personales. Única. Algo así como escribir en una pieza, solo, sin nadie a quien pedirle que alce las palmas de las manos para aplaudir.
Después pasó el tiempo,
viajamos con las tribus del norte hacia el sur.
Algunos se reprodujeron.
Otros aprendimos que el miedo
es la distancia que existe
entre el dolor y la nada. 



Palabras que recordé hoy de Ezeiza, el poema Fabián Casas. En cierta forma las necesité y en cierta forma las aborrecí. También comprendí (antes sólo creía saberlo) que eso era poesía. 

Sí, sí

Ayer le dieron el premio (un premio) a don Nicanor
pero culpa de un gorrión en una mora
leyendo el diario yo me he preguntado qué era el amor y he concluido que a lo mejor
todo tiene que ver con un juego
(recuérdese Roma, que no sé si ahí le van a dar el premio)
o ideas como: agua de la canilla, una palangana a medio llenar donde meter la cara.
Ya después las noticias no han dicho nada más, que yo sepa.
Igual me he vuelto a pensar en las playas violetas del Chile que conoce don Nicanor y hasta ahí me he aguantado
con las noticias y conmigo mismo.
Que por hoy ya estoy cansado de andarme fugando para otro lado, lejos de aquí.

de regreso en su estúpido pueblo

jeans zapatillas rojas campera roja polera
marlboro box cerveza cuatro por cuatros veloces atravesando la avenida

sombras gastadas contra una pelota brillante un disco que salta hacia atrás y cae más allá
un fluorescente blanco

viejos blues de amor y desamor y una voz agrietada haciéndose lugar desde los maravillosos sesentas

un piano suspendido entre un séptimo piso y la nada
cayendo

su imagen robada y alguien durmiendo en casa

el cuero de un cinto blanco
el tic-tac de los días

luces artificiales en la montaña la piel del pecho lleno subiendo bajando persianas cerradas

dos bolitas girando en la boca clara de un lobo blanco
fiebre y olor a meada rancia

el maletín falso de un médico verdadero la lucidez de la lavandina a ciertas horas de la madrugada el grito y la ahogada necesidad de un chupete  

una pista de atletismo sobre el plástico de la mesa palabras la chispa de un encendedor dos ojos húmedos espesos contra la cara un chispazo las manos astilladas contra el vaso tibio y un sueldo del estado el orden numérico de lo indecible

una rosa roja sobre un cajón de muerto:

……………………

él le pregunto por el odio:

si alguna vez había odiado, debió de preguntarle.

un colaborador

que
liquidar sueldos
es un acto
de grandeza
eso siente Vega
cuando va disponiendo
sutil y elegante
sobre el paño verde
las últimas
fichas.
Qué pasión estúpida te habrá traído hasta esta muerte
Qué desencanto sigiloso y definitivo

¿Para-mostrar-haber-venido?
¿Tal habrá sido el despojo?

Acaso llueve o es día radiante
y yo pongo mis ojos sobre tus ojos
y palabras huecas y preguntas incesantes

O huellas hacia atrás borrándose

Quién pudo soñarlo qué dios impúdico
sino tus ojos propios habiendo visto
y un éxtasis inquietante en la cara ya pacificada y grieta en el cielo

¿Una veleidad de mártir?
¿Una fatalidad antigua en la voz?

Muñeca rusa
hombre en el hombre regando tierra seca

Muñeca rusa
hombre sobre el hombre soportando su roca

Aun con gestos imperecederos
Aun con la mano abierta y una luz titilando
O mis palabras en el centro de la duda y el hombre

¿Sirviendo de algo?
¿Señalando una mueca de la verdad?

Oda al Rey depuesto

Pero aunque el Cancle
nuestro Cancle
activo y bamboleante
soportando el peso en una y otra pierna
los ojos agudos y precisos
como bolitas deslizándose en la ruleta
giró el cuerpo y amagó entrarle
soberbio altivo
con la derecha recta y al ombligo
y a la vez
pero casi un poco después
lanzó la zurda torva y desprejuiciada
semejante a una tropilla salvaje
el otro
acaso tras haber percibido su gesto
el gesto neutro y frío del Cancle
o la grieta en el futuro con que jugueteaba impúdico
y que se imponía como sentencia de burócrata
el otro tras eso
o tal vez tras notar lo helado de la humedad en su espalda
apenas rozó su cintura
danzante y oscuro
siniestro y equivocado
pero sin dar tiempo a nada
casi como a la par o anticipado
casi como planteando el imposible de que su mano derecha
pudiera deslizarse
rápida y sinuosa como el discurrir de las palabras
entre el pantalón y la remera
y en el mismo acto
pero casi un poco después
y en discreta disputa con la suerte
encajarle cuatro puñaladas sordas y brutas al Cancle
cuatro puñaladas como de gallo matarazzo devenido crupier
y hasta aun sabiendo que eso era demasiado poco
demasiado bajo
pero también suficiente y definitivo para Cancle
nuestro Cancle
un tipo de códigos
un bailarín ágil solidario y elegante siempre dispuesto para la escena
un poeta
el último burócrata de la violencia
atreverse a rematarlo ya en el piso ante la mirada atónita de los amigos
y la mueca expectante y retorcida en la boca del Rey
en la ya estúpida y olvidable boca del Rey vacante.

Los hombres mochila habitaron las colonias de la infancia


                                             I
Sueño con estaciones terminales, con trenes abandonados
La perra llega hasta el vano de la puerta que da al fondo y lame la cara mojada del niño
más allá la tierra seca y el pasto se extienden hasta el alambrado
Alguien pasa silbando, alguien vuelve a casa mordisqueando el pan

¿Existen las plazas en tu loquero personal?

La luz sigue prendida en un quinto piso y son las cuatro en Buenos Aires
por Alem los bultos duermen, resoplan
En alguna parte ella pinta mandalas con pulso firme y
el disco gira sobre la sombra de los nombres

¿Lo gris es el deseo en una ciudad cualquiera?

                                             II
La palabra X es un poste de luz, un río en la oscuridad
en verano le zumban mosquitos y cascarudos
Mientras la leña se quema y crepita, el gordo se cachetea las orejas y esparce las brasas

¿Habrá gestos guardados? ¿Elegantes?

Alguien se encarama en la piedra redonda de Sísifo, llueven postales sobre la casa de una mujer encorvada que barre temprano en las mañanas

 

                                             III

Sueño con un hombre que en un lugar perdido me habla de túneles en la Cañada, de los hombres rana
Tengo los ojos abiertos contra la ventanilla y las manos frías.

Un gesto político

Tus dientes son políticos, la lengua es política sobre todo
Hay canciones que, básicamente, son políticas como
política es la cara de chofer del que se sienta siempre adelante o el humo
claro, el humo que sube desde la brasa hasta el techo bajo de esta pieza en que discutimos es político
Incluso si afinaras la guitarra harías un gesto político  
muy necesario, además, en este tiempo maldecido por cuerdas políticas de origen japonés
y tan valioso, que no quepa duda, como tus ojos políticos brillando políticamente
Pero eso sí, el verso que le susurrás en la oreja a la mina que va a decir no, y va a girar, es político
netamente político
Y sus tetas, por supuesto, claramente políticas
Los besos también son muy políticos, eso hay que tenerlo en cuenta
Yo no me olvido, por ejemplo, de que los cordones de mis zapatos son políticos y les hago una moñita política tan hermosa como
las discusiones políticas marcadas a fuego por el politicismo técnico y
las falacias propias de una verbalización política en el marco de una contienda electoral de corte político
O un baile en casa política de clase media, o el vino en caja que escanciamos políticamente con el pobre de rancho afuera, allá lejos
Y nos sentimos diez puntos, me dirás, y no lo voy a negar, más aún políticamente hablando, si el vacío político iba chirriando y mojaba las brasas políticas
Ahora me acuerdo: La pasta de dientes, tu pelo, el sexo, el mate
el sofá es político. Como yo no sé pá, no? De una belleza política, no?
Ah, la francesita que tuve una noche, solo una, y en invierno, y en una ciudad perdida, si eso no es político no hablo más
Pero pienso y se me vienen las ideas, cómo no, las ideas son políticas, de eso no le cabe duda ni al burro político que solía escuchar horas y horas a Maquiavello hablar de medios, sobre todo de medios políticos
También se me viene a la cabeza otra cosa
política,
la carrera corta y el salto al quitapenas que se lleva el cuerpo que expira con el agua su último aliento político
qué recuerdo político, la puta
Sí: Edificios políticos, tetas políticas, música política, calma política, poster político, mamada política, trenes políticos, etc., etc., etc. Y más todavía
Uf, todo un cielo político para correrse de a gotitas políticas
y dejarlo todo adentro, no?
sacás un libro del bolso y lo dejás sobre tu falda
yo me animo a mirarte el perfil y vuelvo los ojos a la calle.

después lo ponés sobre el tablero y decís que es para mí
que algo ahí me habla y que siempre es mejor así.

yo siento que no debería manejar pero también
que alguien tiene que hacerlo.

avanzamos lentamente por la calle que lleva hasta tu casa.
del andamio
en la construcción
un obrero
cae
sin poesía
ni intención de
plagio alguno
puesto que
jamás escuchó
la música de
Brasil.
Perdoname mi amor pero tuve que hacerlo

Lentamente habías comenzado a hablar el lenguaje de los otros
   a coser los sueños con tanza
   a oír los llamados de Moscú
y yo ya no podía encontrarte bajo toda esa pila de trapos sucios
   entre los nombres de lo real

Y ahora que lo pienso quizás hasta sea más simple el dibujo en la pared
   y vos también hayas tenido algo de razón
pero es que estoy como llamado a ver el incesante desfile de elefantes blancos
   por las calles de mi casa   
   de cualquier casa
y a cultivar sus ritos paganos y elegantes tan hermosos como el sonido
   de las patas de un gorrión sobre el metal de la ventana
   o tus ojos húmedos diluyéndose perfectos en el tiempo

Digo que desde siempre preferí jugar a lo sagrado
   y tan definitivo como una fotografía
y a cuidar lo mejor de nosotros entre toda esta densa niebla
   entre lo gris del fondo del cielo